Tres activistas se declaran en huelga de hambre

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Tres familiares de personas deportadas o en proceso de expulsión de Estados Unidos iniciaron el martes 8 una huelga de hambre indefinida en un plantón que realizan desde el sábado 5 decenas de activistas frente a la Casa Blanca.

La joven Cynthia Díaz, de 18 años y nacida en Arizona, indicó a El Tiempo Latino que su protesta se debe al proceso de deportación en que se encuentra su madre desde el 16 de marzo cuando reingresó ilegalmente a Estados Unidos.

“Voy a estar en huelga de hambre hasta que mi mamá salga, ojalá sea pronto”, afirmó Díaz, estudiante universitaria en Arizona, quien indicó que su madre fue deportada en mayo de 2011 luego de una operación de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).

También se encuentran en huelga de hambre, Naira Zapata, cuyo esposo Ardany fue deportado, y José Valdez, quien pidió la liberación de su hijo Jaime, de 31 años, recluido en el Centro de Detención de Florence en Arizona, luego de una apelación a su deportación.

“Quiero ser escuchado por los congresistas, que se den cuenta que esto es una cuestión humanitaria, no es cuestión de poder ni de política. Pido que no haya más deportaciones, tampoco detención de la gente inmigrante ni división de las familias”, dijo Valdez.

Los activistas pro-inmigrantes han desafiado la lluvia y el frío al continuar por una semana un plantón en el parque Lafayette frente a la Casa Blanca que comenzó el sábado 5 de abril con una marcha de grupos pro-inmigrantes, que también se replicó a nivel nacional.

Los manifestantes permanecerán indefinidamente hasta encontrar una respuesta satisfactoria por parte del gobierno de Barack Obama para poner un alto a las deportaciones.

Una de las participantes del plantón es la joven “soñadora” Reyna Montoya, de 23 años, quien vino a DC desde Arizona, afirmó que llegó hace diez años de México y es indocumentada. Actualmente es graduada en Ciencias Políticas y Políticas de Inmigración, y también con estudios en danza contemporánea.

Montoya es beneficiara del programa del presidente Barack Obama para la suspensión de deportaciones a jóvenes que llegaron de niños a Estados Unidos, conocido como DACA, por sus siglas en inglés.

“Ahorita mi papá está a punto de deportación, estuvo en la cárcel nueve meses y mi mamá también es indocumentada”, lamentó Montoya.

Desde el inicio del plantón han llegado en buses procedentes de Arizona y Nueva York varias familias inmigrantes con niños que tienen a sus seres queridos en centros de detención.