Ser mujer en la política Latinoaméricana: Un sacrificio de vida
Son pocas las mujeres que han podido ejercer cargos políticos en los países de Latinoamérica o que han logrado tener participación fundamentalmente por tres barreras que deben romper para tener el reconocimiento: estructurales, institucionales y sobre todo, culturales.
Para nadie es un secreto que la cultura de la región aún guarda algo de “machismo”; inclusive, la primera en lograr una presidencia fue Evita Perón en la Argentina de 1974 y aun así se cree que el impulso lo obtuvo por la muerte de su esposo.
De todas formas, otro aspecto cultural que poco ayuda al liderazgo femenino son las limitaciones que devienen en el rol imprescindible que tienen las mujeres en la familia latinoamericana, que es profundamente matriarcal.
Sin embargo hay personalidades que han logrado romper con ese techo de cristal como fue el caso de Lidia Gueiler en Bolivia, Violeta Chamorro en Nicaragua, Rosalia Arteaga en Ecuador, Mireya Moscoso en Panamá, Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fernández Kirchner en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica y Dilma Rousseff en Brasil.
El liderazgo femenino se hace notar en regímenes totalitarios
Venezuela es un país que nunca ha sido presidido por una mujer y el rol que les ha correspondido ejercer en la política es el de primera dama, activista o líder social.
A pesar de que en su historia hubo casos rescatables como el de Irene Sáez, que desempeñó un impecable rol como alcaldesa; al final ella es recordada y reconocida mundialmente por haber sido Miss Universo.
Las caras femeninas en los cargos públicos se empezaron a ver con más frecuencia una vez que llegó el chavismo al poder y en la actualidad se puede notar en ambos bandos la presencia de féminas que han tenido que ser muy fuertes para poder capitalizar los espacios que tienen.
En el caso de la oposición siempre saldrá a relucir el nombre de la coordinadora del único partido liberal de Venezuela, María Corina Machado (MCM), que tuvo la oportunidad de desempeñar un solo cargo público en su carrera política como diputada porque la separaron arbitrariamente del cargo en el año 2014, a pesar de haber sido la parlamentaria más votada en la historia de la Asamblea Nacional.
Después de esta acción, ella quedó inhabilitada para ejercer cargos públicos y optó por denunciar las arbitrariedades del régimen en instancias internacionales y fundar su partido político Vente Venezuela, siendo la primera organización con tendencia centro liberal del país.

Prensa María Corina Machado
Prensa María Corina MachadoMaría Corina Machado visitando la urbanización Sucre en Barquisimeto (Lara, Venezuela), una zona que sufrió la cruda represión en las protestas de 2017.
¿Cómo es ser mujer y política en el régimen de Maduro?
Durante la gira que realizó el viernes 27 y sábado 28 de julio por el estado Yaracuy y Lara, Machado respondió a El Tiempo Latino que “ser mama, esposa, ser hija, en una sociedad como la nuestra que no ha creado condiciones equitativas para los géneros” dificulta a la mujer desempeñarse en un rol político.
De hecho, la dirigente comentó con cierta culpabilidad que ella “se perdió” muchos momentos con sus hijos por ejercer su carrera e inclusive se ha cuestionado si está haciendo lo correcto para después darse cuenta que todo esto lo comenzó por ellos.
Por razones de seguridad, ella tuvo que sacar a sus hijos del país y aunque comentó que ellos se negaron en su momento, “no podría estar haciendo esto si tuviera a mis hijos aquí. Para poder cumplir con el mandato y el compromiso, tenía que cumplir como mamá”.
“Va a llegar un día en el cual haya validado la pena. Me lo van a perdonar o por lo menos yo me lo voy a perdonar”.
Sin embargo, su carrera no sólo se ha visto cuesta arriba por ser mujer; también tiene un gran peso ser la oposición más extrema al chavismo y además proponer un cambio político que nunca se ha visto en Venezuela, que es un país con tradición centroizquierdista.
En efecto, ha sido abiertamente perseguida. A lo largo de la gira fue notoria la presencia de funcionarios del Servicio de Inteligencia Bolivariana (Sebin), en todos los actos a los cuales asistió. Los vehículos de la policía política la siguieron en toda la ruta.
El personal que trabaja con MCM mencionó que esto es lo cotidiano. Inclusive, la líder política ha llegado a darles comida porque el organismo de inteligencia les ordena seguirla, pero no les dan insumos para los largos recorridos.
No obstante, la coordinadora de Vente asegura que ante la presión psicológica, ella saca las fuerzas es de su convicción: “Si nosotros no hacemos esto y lo hacemos bien, perdemos Venezuela”.