Resultados sorpresivos en El Salvador

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SAN SALVADOR—La jornada electoral salvadoreña trastocó el sistema político de El Salvador luego de una cerrada y masiva votación que no dio a un triunfador claro en la noche del domingo, cuando ambos partidos en contienda, el oficialista, Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y el opositor Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), cerraron la jornada declarándose victoriosos del encuentro al que acudieron cerca de 3 millones de salvadoreños para emitir el sufragio.

El candidato de ARENA, Norman Quijano, sorprendió la noche del domingo, cuando se presentó como el indiscutible ganador del proceso electoral, a partir de sus propios recuentos que les daban una victoria cerrada sobre el oficialista Salvador Sánchez Cerén, del FMLN. El candidato oficial apareció hasta cerca de la medianoche, pero no se proclamó ganador aunque daba por sentado que el Tribunal Supremo Electoral (TSE), le confirmaría su victoria al día siguiente, lo cual ocurrió recién en la madrugada del jueves 13 .

La población salvadoreña se mantuvo en vilo, cuando la tabulación de datos, subía y ponía a la oposición con una ligera ventaja; todo trasmitido en vivo por los canales de televisión donde ya analistas políticos trataban de encontrar una explicación al insólito caso. Fuegos artificiales se escuchaban en San Salvador y sus periferias, en barrios y colonias de clase media, donde se volcó un mayor apoyo a Norman Quijano.

Al cierre de la jornada que transcurrió con tranquilidad, se calcula que acudió arriba del 60 por ciento del padrón electoral de 4 millones 955 mil 107 votantes. Sánchez Cerén logró 1.495.815 votos y Quijano  acumuló 1.489.451 sufragios, según el TSE que debe resolver recursos interpuestos contra varios aspectos del proceso, entre ellos uno de nulidad presentado el martes 11 por ARENA.

Cuando el FMLN se preparaba para obtener una victoria de hasta 14 puntos porcentuales de ventaja, como le vaticinaban las encuestas, los recintos electorales comenzaron a llenarse el domingo con una ARENA que despertó en las últimas dos semanas, luego de haber quedado rezagada en la primera ronda electoral del 2 de febrero con el 39 por ciento de preferencias en una contienda donde participaron cinco candidatos y en la que el FMLN estuvo a punto de ganar.

El analista Salvador Samayoa, firmante de los Acuerdos de Paz,  de 1992, como parte del FMLN y quien se retiró de esa agrupación luego de los acuerdos, dijo en un foro reciente de Diálogo Interamericano, en Washington DC, que una abultada victoria del Frente hubiera envalentonado a esa agrupación a hacer las transformaciones “a su manera apegados a las influencias” del Socialismo del Siglo XXI, liderado por Venezuela.

Samayoa, matizó ese argumento y junto a otros conocidos analistas como el economista, Roberto Rubio, el constitucionalista, Francisco Beltrán Galindo, daban por sentado que el ganador de las elecciones en El Salvador está amarrado a ese país dividido en 50 y 50 por ciento; además de verse obligado a enfrentar los verdaderos desafíos de la nación centroamericana que se calcula que tiene más de dos millones de sus ciudadanos residiendo en Estados Unidos.

El nuevo gobierno deberá hacer frente a la inseguridad ciudadana agudizada con las pandillas, la caja del estado en quiebra que le dejará el saliente presidente Funes. También con una economía parca en su crecimiento en comparación con sus vecinos centroamericanos.

Las arcas del estado han experimentado una desordenada y masiva destinación de fondos en ayudas sociales y un abultado aparato burocrático del país que creció en la presente administración, para el que se derogan millones de dólares para salarios. Incluso hay denuncias que la administración Funes ha llegado a ocupar dinero prestado en organismos internacionales para pagar salarios y hacer transferencias de dinero con subsidios y otras ayudas a las clases populares.

El Salvador apenas consiguió el año 2013 un crecimiento del 1.5 por ciento, según los datos de organismo internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, un crecimiento económico lejano a la media de América Latina en los últimos años de estancamiento económico mundial, pero que aún así ronda el 3 por ciento. El Salvador solo supera a Venezuela y un par de países más del Caribe en crecimiento.

La elección presidencial se ha declarado como un caso insólito, tanto en la historia del país como del continente, donde un virtual ganador campeaba en la fiesta previa para ratificar su victoria, pero que sorpresivamente su oponente se levantó hasta ponerse uno a uno en las urnas.

Entre las luces que surgen de este escenario tan cerrado, algunos analistas creen que el fenómeno de Venezuela, que ha entrado en crisis, con su modelo y por estar el partido FMLN tan amarrado al gobierno de Nicolás Maduro, pudo movilizar a los salvadoreños a expresarse en las urnas en su contra.

También la diatriba del presidente Funes, que incluso declaró públicamente que no acataría los mandatos de la ley de guardar silencio en el periodo de reflexión ante la elección, pudo generar un efecto contraproducente para el partido de  gobierno al considerar un exceso de autoritarismo del actual mandatario.