El día más oscuro de Israel

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El día más oscuro de Israel
Manifestantes a favor de Palestina se enfrentaron a otros proisraelíes frente a la Casa Blanca en Washington, D.C. a raíz de la guerra desatada por los ataques de Hamas este fin de semana. FOTO: Haiyun Jiang - The New York Times.

El sangriento asalto de Hamas abre el capítulo más peligroso hasta ahora en el conflicto palestino-israelí.

Opinión de la Junta Editorial de Financial Times

No desde 1948, el año de su fundación, Israel ha sufrido un asalto tan descarado y sangriento dentro de sus propias fronteras. El sorprendente ataque al amanecer del domingo por parte de Hamas incluyó ataques por tierra, mar y aire, y expuso una impresionante falla de inteligencia por parte de las fuerzas de seguridad de Israel. Hasta el domingo, Israel informó que más de 600 de sus civiles habían muerto; las autoridades palestinas dijeron que al menos 370 murieron en Gaza. El secuestro de más de 100 rehenes israelíes en Gaza tiene visos de convertirse en un trauma nacional. También complica gravemente las opciones del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien afirma que su país enfrenta una "guerra larga y difícil". Es un conflicto como ningún otro que Israel ha visto en generaciones, uno que plantea el escalofriante espectro de una conflagración regional más amplia.

Las imágenes de cuerpos en las calles, asesinatos estilo ejecución e israelíes huyendo y siendo secuestrados por Hamas han sido recibidas con horror y condena en todo el mundo. Israel tiene todo el derecho de defenderse. Está respondiendo con la máxima fuerza para asestar un golpe fatal al grupo militante, enviar un mensaje a todos sus enemigos y asegurar el regreso de sus ciudadanos. Netanyahu también se verá presionado por los extremistas de extrema derecha que incorporó a su coalición de gobierno para obtener una respuesta más radical.

Sin embargo, difícilmente parece una coincidencia que el fracaso de inteligencia constituido por este asalto tuvo lugar cuando el gobierno estaba dividiendo a la sociedad israelí con reformas judiciales controvertidas. Para la seguridad de Israel, el primer ministro sería sabio en escuchar llamados para formar un gobierno de unidad nacional y reemplazar a los extremistas con voces más sensatas.

De cualquier manera, la historia del conflicto israelí-palestino demuestra que la violencia engendra violencia. El primer ministro debería ser medido en su respuesta y limitar la represalia a objetivos militares en Gaza, por más difícil que sea en la franja densamente poblada que ha estado bloqueada durante mucho tiempo por Israel y Egipto. Un conflicto más amplio que sirva a extremistas de todos bandos pondría en peligro la estabilidad en todo Medio Oriente.

La entrada de Hezbolá amenazaría una escalada descontrolada. El grupo militante respaldado por Irán en el Líbano posee una capacidad de misiles y cohetes muy superior a la de Hamas, y a Israel le resultaría difícil contener conflictos en múltiples frentes. Cisjordania ya ha estado hirviendo peligrosamente durante más de un año, ya que el territorio ocupado ha sufrido su peor violencia en años con incursiones de seguridad israelíes requeridas casi a diario.

Los Estados Unidos y los estados regionales con contactos con Hamas, incluidos Egipto y Qatar, deben hacer todo lo posible para poner fin a la violencia y liberar a los rehenes israelíes. Pero la atención internacional debe centrarse urgentemente en el prolongado conflicto palestino-israelí, que hace tiempo ha perdido relevancia en la lista de prioridades.

Washington ha intensificado los esfuerzos para lograr un acuerdo que normalice relaciones entre Arabia Saudita e Israel. Ese impulso, que estaba destinado a marginar aún más a los palestinos, puede haber motivado en parte el ataque de Hamas, aunque su escala y sofisticación sugieren que había estado en preparación durante meses o años.

Lo que subraya este asalto es que, a pesar de todos los esfuerzos por normalizar las relaciones de los estados árabes con Israel, la región solo puede lograr la paz si se aborda con seriedad la demanda palestina de un estado viable. Desde que Hamas tomó el control de Gaza, Israel ha desplegado su poder en al menos cuatro guerras contra el grupo, causando devastación para la población de 2 millones de la franja.

Cada vez, Hamas ha afirmado una victoria al golpear a una fuerza mucho más poderosa, ha lamido sus heridas y ha comenzado a reconstruirse para el próximo conflicto. La fuerza por sí sola no extinguirá esa amenaza. Mientras el conflicto palestino-israelí no se resuelva, las condiciones seguirán prestándose a que surja a la próxima generación de militantes extremistas.

La Junta Editorial

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