El consumo excesivo de cannabis puede aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer, según un estudio

Según un estudio, el uso habitual de cannabis podría aumentar el riesgo de desarrollar cáncer en la cabeza y el cuello. Detalles aquí

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El consumo excesivo de cannabis puede aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer, según un estudio
Ohio otorgó licencias de doble uso para el uso del cannabis | Imagen de @CensoredMen por X

El consumo frecuente y prolongado de cannabis podría estar relacionado con un aumento en el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer en la región de la cabeza y el cuello, según un estudio publicado este jueves en JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery.

La investigación encontró que aquellos que utilizan cannabis de manera habitual tienen entre 3.5 y 5 veces más probabilidades de desarrollar cáncer en la cabeza y el cuello en comparación con quienes no consumen la droga de manera regular.

Datos del estudio y hallazgos clave

Los cánceres en la cabeza y el cuello, que incluyen cánceres en la boca, garganta y cavidad nasal, son el doble de comunes en hombres que en mujeres, de acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Esta investigación se suma a un cuerpo de evidencia aún en desarrollo, que apenas comienza a explorar el impacto potencial que el cannabis podría tener en el riesgo de cáncer.

"Es posible que los cannabinoides en sí tengan propiedades cancerígenas, o que el humo del cannabis posea un potencial carcinogénico", afirmó el Dr. Niels Kokot, cirujano de cabeza y cuello en Keck Medicine de la Universidad del Sur de California y autor principal del estudio.

Factores de riesgo y limitaciones del estudio

Para llevar a cabo la investigación, Kokot y su equipo analizaron 20 años de datos provenientes de TriNetX, una base de datos global que incluye información de pacientes de 64 centros de salud en los Estados Unidos.

De un total de más de 4 millones de personas, aproximadamente 116.000 habían sido diagnosticadas con trastorno por consumo de cannabis entre abril de 2004 y abril de 2024.

Los diagnósticos se basaron en la información reportada por los propios pacientes sobre su consumo de la droga, es decir, cada persona debía informar a su proveedor de salud con qué frecuencia usaba cannabis y cómo esto les afectaba.

Los investigadores compararon a quienes presentaban trastorno por consumo de cannabis con otras personas de edad y género similares que no padecían dicho trastorno.

La mayoría de los individuos con trastorno por consumo de cannabis eran de raza blanca, y ninguno había sido diagnosticado con cáncer de cabeza y cuello antes de que comenzara el estudio.

El papel de los cannabinoides y el humo

Los participantes con un consumo frecuente de cannabis mostraron una mayor probabilidad de desarrollar casi todos los tipos de cáncer de cabeza y cuello, excepto el cáncer de hipofaringe, que afecta la parte inferior de la garganta, en comparación con los no consumidores. Los tipos más comunes de cáncer en ambos grupos fueron el cáncer oral y el de laringe.

No obstante, los autores del estudio señalaron varias limitaciones que podrían afectar los resultados. Una de las principales es la dificultad para medir el consumo regular de cannabis cuando se depende de datos autoinformados.

Para ser parte del grupo de estudio, las personas debían haber informado a un proveedor de atención médica que consumían cannabis con frecuencia, lo que equivale aproximadamente a fumar un porro diario, explicó el Dr. Joseph Califano, director del Centro de Cáncer de Cabeza y Cuello Gleiberman en el Centro de Cáncer Moores de la Universidad de California en San Diego, quien no estuvo involucrado en la investigación.

Lo mismo ocurre con el uso de alcohol y tabaco.

"La dificultad de este estudio, al igual que con casi todos los que examinan el consumo de cannabis, es que simplemente no contamos con suficientes datos", comentó Califano, quien escribió un editorial publicado junto con la investigación.

Perspectivas sobre los efectos del cannabis

El estudio también evaluó los diagnósticos de cáncer de cabeza y cuello en dos momentos diferentes: el primer año después del diagnóstico de trastorno por consumo de cannabis y cinco años o más después del diagnóstico.

Sin embargo, se excluyeron los cánceres detectados entre uno y cuatro años después del diagnóstico de trastorno por consumo de cannabis.

Este análisis secundario se utilizó para evaluar la solidez de la asociación: si esta persistía después de cinco años, es más probable que la relación fuese sólida.

Se descubrió que, tras cinco años o más, las personas con trastorno por consumo de cannabis seguían mostrando tasas más elevadas de cáncer de cabeza y cuello, aunque el riesgo ya no era significativamente mayor para algunos tipos específicos, como el cáncer oral, laríngeo y orofaríngeo.

"Uno esperaría que con el tiempo se viera un efecto acumulativo", dijo el Dr. Glenn Hanna, oncólogo en el Centro de Oncología de Cabeza y Cuello del Instituto de Cáncer Dana-Farber.

Aún no está claro cómo la dosis, la frecuencia y la forma de consumo de cannabis pueden influir en el riesgo de desarrollar cáncer. Califano subrayó que la investigación reciente asocia un mayor riesgo con los consumidores frecuentes de cannabis, no con los consumidores ocasionales.

Estudios previos sobre la relación entre el consumo de cannabis y el riesgo de cáncer de cabeza y cuello mostraron resultados mixtos. Este nuevo estudio subraya la necesidad de continuar investigando el tema, especialmente a medida que aumenta el uso diario de marihuana, apuntó Hanna.

A pesar de las limitaciones del estudio, "aún sugiere que podría existir alguna relación", comentó.