El alto precio del cierre

PRESIÓN. De izq. a der., los trabajadores de establecimientos comerciales en edificios federales Miguelina Solano, Luis Chiliquinga y María Velásquez recorrieron el Capitolio el martes 15 para presionar a los legisladores.
La economía de la nación perdió unos $24 mil millones por el cierre del Gobierno, según Standard & Poor’s. Finalmente, la noche del miércoles 16, el Senado votó para que se acabe el cierre federal (con 18 votos republicanos en contra) y la Cámara de Representantes hizo lo mismo (con 144 republicanos en contra). En general, las encuestas dicen que los estadounidenses reprueban a ambos partidos, pero el Partido Republicano recibe la peor nota. Mientras, los afectados —familias, negocios, grupos caritativos— comienzan a recuperarse de la pesadilla.
El cierre temporal del gobierno de Estados Unidos por discrepancias en el Congreso sobre el presupuesto, que concluyó la noche del miércoles 16 tras un acuerdo luego de casi tres semanas de negociaciones, golpeó la economía de muchos latinos que trabajan en establecimientos comerciales en edificios federales.
“Queremos que el Gobierno abra nuevamente sus operaciones, estamos en una difícil situación en estos momentos”, dijo entre lágrimas la salvadoreña María Velásquez, quien el martes 15 recorrió con dirigentes religiosos los vacíos pasillos del Capitolio, sede del Congreso, para pedir que los políticos se pongan de acuerdo para reabrir el gobierno.
Fin de la crisis
Gobierno federal reabrió sus operaciones el jueves 17:
El presidente Barack Obama, firmó el jueves 17 oficialmente la ley de presupuesto que permitió la reapertura de la Administración federal y eleva el techo de deuda, con lo que se pone fin definitivamente a la crisis fiscal que ha vivido el país. Obama selló con su rúbrica el acuerdo aprobado la noche del miércoles por el Congreso, por amplia mayoría tanto en el Senado, con 81 votos a favor y 18 en contra, como en la Cámara de Representantes, con 285 a favor y 144 en contra.
El acuerdo es temporal. La ley garantiza los fondos para la reapertura del gobierno sólo hasta el próximo 15 de enero y sube el tope de endeudamiento hasta el 7 de febrero, evitando así la temida suspensión de pagos de Estados Unidos.
“¿Cómo vamos a hacer para enviar dinero a nuestras familias, para pagar la renta y otros gastos que tenemos que cubrir?”, preguntó Velásquez, quien tiene tres hijos y gana $8,75 por hora.
Los políticos “tienen que tomar conciencia que necesitamos trabajar para sobrevivir. No soy solo yo, somos muchos los que estamos afectados”, puntualizó la trabajadora del restaurante de comida rápida Burger King, en el edificio Ronald Reagan, que alberga a varias entidades federales.
De la misma manera, Alex Noé Vásquez Flores, de 18 años de padres salvadoreños, manifestó que los legisladores deben tomar conciencia de que “estamos sufriendo” por falta de trabajo.
Vásquez, que aspira a seguir la carrera de arquitectura, dijo que desde hace tres meses trabaja en el restaurante McDonald’s localizado en las cercanías del Museo del Aire y del Espacio, en Washington. Desde el 1 de octubre, cuando cerró el gobierno, el joven se encuentra desempleado.
Otro de los afectados es el ecuatoriano Luis Chiquilinga, padre de cuatro hijos, que señaló que también trabaja en McDonald’s donde gana $8,50 por hora.
“Los congresistas están dando prioridad a sus intereses políticos particulares y no están cumpliendo su misión cuando recibieron el voto de la clase trabajadora. Ellos están jugando con nuestras necesidades elementales”, puntualizó.
La dominicana Miguelina Solano, trabajadora en el McDonald’s, dijo que las familias de bajos ingresos “no podemos darnos el lujo de dejar de trabajar, porque cada día nos llegan las facturas y no sabemos cómo las vamos a pagar”.
Empleados federales recibirán pago atrasado
Sin embargo, miles de contratistas del gobierno no tendrán ese beneficio
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Pese al cierre parcial del gobierno que duró 16 días y de no recibir ni un pago, Pedro Catacora, analista de sistemas para el Departamento de Salud, no dejó de trabajar por una cuestión de urgencia y moral.
El boliviano, residente en Virginia, está a cargo del mantenimiento y la actualización de las páginas de internet del nuevo mercado de seguros establecido desde el 1 de octubre bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA, por sus siglas en inglés), conocida también como “Obamacare”.
El profesional, que emigró a Estados Unidos cuando tenía 15 años, ha vivido en las últimas dos semanas de sus fondos de ahorros, pero no está angustiado.
Confía en lo prometido por el Congreso: luego del acuerdo a último minuto el miércoles 16, se les darán los pagos retroactivos a los 800.000 empleados públicos que se vieron obligados a quedarse en casa y los más de un millón que continuaron trabajando sin paga.
“La situación es preocupante, pero sabemos que el dinero estará allí y nos pagarán con atraso”, expresó Catacora. “Lo difícil es para las personas que viven al día, que perciben sueldos menores y que no tienen ningún tipo de ahorros. Estos días han sido muy apremiantes y tristes”, señaló Catacora, quien en estas últimas semanas ha hecho ajustes para estirar el fondo de sus ahorros.
Pero también es difícil para los contratistas que trabajan directamente con el Gobierno. Ellos no recibirán ni un pago retroactivo. Tal es el caso de Jessica Zappia, analista de investigaciones en CENTRA Technology, Inc.
No está claro cuántos empleados en el sector privado se vieron afectados con el cierre parcial del gobierno. Pero según publicó recientemente The Washington Post, el gobierno federal gastó en 2012 unos $518.000 millones en contratos. De acuerdo a datos oficiales, ese monto de gasto fue el doble que invirtió el gobierno durante la década de los 90.
El cierre parcial federal, que incluyó la paralización de las labores federales y clausura de parques y museos nacionales, se efectuó debido a que el presupuesto del año fiscal entró en vigencia el 1 de octubre sin la aprobación de los fondos.
El Congreso no pudo ponerse de acuerdo sobre el gasto fiscal de 2014. Recién el miércoles 16 por la noche llegaron a un consenso. La Cámara de Representantes, liderada por los republicanos, cedió a su principio de condicionar los gastos con la suspensión de fondos para Obamacare.